martes, 1 de abril de 2008

Mi vida sin vosotros

Día 28 de febrero

Ha caído por el puente…

Día 27 de febrero

Ya no me queda nada que decirle a Luisa. Es parte de mi pasado y poco más que un presente pasajero. Que haga lo que quiera, no le volveré a decir que es absurdo que se deshaga de sus recuerdos, tiene que enfrentarse a los problemas.

Día 26 de febrero

Hemos estado en la granja donde Luisa se crió. Se reencontró con su osito de peluche dentro una antigua caja de cartón. Vimos a sus abuelos, eran como los describió. Su abuela es muy tierna y dicharachera. Su abuelo, en cambio, es muy introvertido y de mirada huidiza: como si supiese que las palabras siembran ideas que muchas veces recogemos sin saber cuándo se originaron.

Día 25 de febrero

Me he levantado sin fuerzas para llegar a Kansas city. Llevamos demasiadas horas viajando sin saber para qué vamos. Mi equipaje comprende un par de pantalones, tres camisas, ropa interior y un par de zapatos negros, muy viejos, que me sirven para cualquier ocasión. También llevo una maquinilla de afeitar y una pequeña toalla, además de este diario. Luisa es más coqueta que yo, insiste en que una mujer debe ir preparada para cualquier situación, su maleta triplica en tamaño y peso a la mía, sin olvidar el dichoso paquete. Tengo tantas ganas de que se deshaga de él de una vez que no veo la hora de llegar. Le digo que no tiene sentido que vayamos, se lo llevo diciendo desde el principio. Ahora ya no me queda más remedio que aceptar que todo terminará en el puente en donde empezó esta historia.

Día 24 de febrero

Nada es más improbable como que lleguemos a tener hijos, al igual que no nos divorciemos antes de dos años. Ella tiene demasiada personalidad. Al principio pensaba que era divertido dejarla creer que siempre tenía razón y que yo necesitaba una madre. Después me fui dando cuenta de que nunca quise ser un niño. Al contrario, siempre había luchado por mi independencia. Es ahora, en estos trágicos momentos para ella, cuando me doy cuenta de lo frágil que es y de que su coraza dejó de impresionarme hace tiempo, es una simple fachada con la que intimida sin llegar a morder.

Hoy, al terminar de comer, ha vuelto a hacerlo. Ha eructado tan fuerte que creí que iba a partirse el pecho. Sabe que me molesta profundamente ese tipo de cosas, le he sugerido en más de una ocasión que lo haga silenciosamente, como cuando hay gente delante. Creo que se comporta así para molestarme.

Día 24 de febrero

Estoy en el trabajo, muy preocupado. Luisa me ha llamado llorando, ha recibido una carta y un paquete de su amiga Rafaela. Sé que tiene miedo y cuando ella sufre lo hago yo también. Hoy saldré antes de tiempo, ya he hablado con mi jefe.

Día 22 de febrero

Qué bonito culo tiene la chica de la cuarta planta… El dibujo que he hecho es de ella. Gracias por existir y darme nuevas noches de amor con Luisa.

Día 19 de febrero

Tengo un dolor tan grande en mi interior, como el de mi preciosa mujer. Hacía mucho que no la veía tan preocupada, su amiga de la infancia, Rafaela, tiene que dejar de llamarla. Le está haciendo tanto daño que ya nunca podrá olvidarla. Sería mejor que estuviese junto a ella, postrada en su cama. Quizás Rafaela le hace recordar una infancia en una enorme granja entre animales y bosques de flores, días largos descifrando mensajes en los cuadros que dibujan en el cielo la silueta de las nubes… Cuántas veces me ha dicho Luisa que vayamos al campo a hacer lo mismo. Me hace gracia, en realidad nunca veo nada. Le digo que sí, que vi aquella o la otra imagen para no seguir escuchando sus explicaciones.

Día 8 de enero

Qué bien estuvieron estas navidades junto a la familia y el calor. Nunca tendríamos que olvidarnos del significado de amar sin esperar nada a cambio.

Día 23 de septiembre

Es la tercera vez que escribo este año en mi nuevo diario, en ti. Compañero, amigo, hace varios años que no recostaba mis preocupaciones en tus hojas en blanco. Aunque todavía no he llegado, ni siquiera a ti, a confesarte tantas y tantas cosas en las que me asusta incluso pensar. Me siento contento de tenerte a mi lado de nuevo. Te llevo para cuando nada tenga sentido. Por si algún día me atrevo a contarte la verdad, como cuando era chico y te hablaba todas las noches cuando nadie me escuchaba. Hacía demasiado frío en mi corazón y nadie lo sabía. Nadie me preguntó nunca, ni tan siquiera trataron de refrenar mis ganas de contarme mi vida. Quizás nunca supieron preguntar y escuchar.

Día 2 de junio

Es mi cumpleaños… Pero Luisa está en la cama. Su amiga Rafaela la ha llamado para contarle que tiene un regalo para ella. Le ha prometido que le regalará un pequeño comic que escribían juntas de pequeñas. Estuvo varias horas llorando hasta que conseguí entender que lo escribieron para resucitar a sus padres. Luisa se crió con sus abuelos. Sus padres habían muerto en un accidente de tráfico al caerse su coche por un puente cercano a la granja de sus abuelos. Escribieron, después de un tiempo, una especie de historia en la que la protagonista era ella. Rafaela le dijo que necesitaba imaginar qué hubiese si sus padres hubiesen estado vivos. Así podría dejar de atormentar su alma con absurdas ideas para el resto de su vida. Le dijo que cuando necesitase saber qué habría sucedido, tan sólo tendría que mirar su historia. No me dijo qué imaginaron sobre su vida con sus padres. No pudo, no tuvo fuerzas. Le pregunté por qué se había quedado con el libro Rafaela y me contestó que así sabría que su amiga estaba en apuros cuando quisiese escuchar de nuevo aquella vida que nunca llegó a tener junto a sus padres. Después de repasar juntas la historia hablarían... Pero estaba vez es distinto. Rafaela la ha llamado para decirle que está enferma. Una enfermedad incurable la va a postrar de por vida en una cama y no desea que su fiel amiga la recuerde así. Quiere quitarse la vida. Tiene pensado tirarse de un puente, como la forma en la que murieron los padres de Luisa. Así que le ha encomendado escribir otro comic, como harían hace años, pero sobre ella dos. Aunque le ha dicho que antes le enviará la historia de sus padres. Por lo visto, Rafaela ya tenía escrita parte de aquella historia, le había dejado a Luisa un par de páginas para que terminase el relato.

Día 4 de marzo

Hoy tengo ganas de escribir. Por eso quiero retomar este tan antiguo vicio que tenía y te he comprado. Dicen que escribir ayuda a sentirse mejor cuando no sabes cómo hacerlo…





PUBLICADO EN: www.destiempos.com

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